Hoy nació Daniela. Su abuela está muy
feliz y orgullosa y dice: "¡Esta nena será una triunfadora!"
Con 3.800kg y con 51 cm nació en una
pequeña ciudad del sur del país, la conocida Daniela 2.0. Este sin duda es un
apellido poco usual, pero luego de hacer varios trámites así quedó, en honor al
“trabajo colaborativo” que hicieron sus padres, quienes comenzaron a salir
gracias a Tinder, se dieron varios “me gusta” en Facebook y se enamoraron en
Instagram.
Daniela era una niña que solía llorar
mucho por las noches y sólo se calmaba al escuchar las “Canciones del Zoo” en
Youtube. Más precisamente “La patita Lulú” Como fue la primera nieta
de las dos familias, y fue la primer bebé entre los amigos de sus padres, contó
con un baby shower donde la llenaron de regalos (muchos simplemente
innecesarios) pero que cualquiera en el 2018 (año en el que nació) podía soñar:
un beby call para escucharla si lloraba, una mecedora con 25 canciones y 5
tipos de movimientos estimulantes, juguetes con diferentes texturas, móviles
llenos de colores y otros solo blanco y negro como los sugeridos por la
corriente Montessori, ropa llena de colores y con motivos originales e incluso
ropa como la de su mamá pero en miniatura (no se la pusieron nunca porque le
quedó chica). En fin, pese a que Daniela siempre prefirió jugar con las cajas
de todos esos juguetes, sin duda era una
niña querida, esperada y con todo por delante.
Como sus papás trabajaban, poco fue el tiempo que estuvo en su casa
socializando sólo con familiares, y entre los controles del primer año, las
vacunas y demás comenzó a asistir al jardín maternal “Los niños y el Arte” de
su ciudad. Éste era un jardín relativamente nuevo, en donde se privilegiaba
principalmente el arte, con propuestas basadas en los intereses de los chicos y
sus diferentes tiempos. La premisa era “Creemos en el respeto, en la confianza, en el amor, en que somos un
eslabón formando una misma cadena y en que todo cambio es posible con solo
tomar la decisión.” Estaba solventado en parte por el
Estado y por medios privados. Su elección trajo más de una discusión entre sus
padres, porque ambos pretendían que Daniela pudiera construir una trayectoria
escolar que le sirviera para el futuro, pero claro, Dani no tenía ni un año y
ya era una situación que preocupaba un poco a sus papás.
Luego de unos meses, comenzó poco a poco
a tomar control de su cuerpo. Sin duda la estimulación del jardín fue de gran
ayuda para su motricidad y antes de cumplir un año ya estaba caminando poco a
poco. Sus papás comenzaron a ver todos los riesgos que había cerca de ella, por
lo que taparon enchufes y guardaron los objetos de decoración por un tiempo. La
casa estaba adecuándose a las necesidades de Daniela.
En los años siguientes adquirió muchas
habilidades, entre ellas a socializar, a calmarse sin necesitar de las
canciones de youtube y a crear en el jardín. A veces inventaba canciones y su
mamá las escribía en la computadora en una carpeta llamada “creaciones de Dani”
junto con otras 85 carpetas tituladas: “primeras fotos de Dani, Dani y el perro,
los compañeros de Dani, baños de Daniela, Daniela durmiendo, etc” Pero la
carpeta con más KB era la titulada “Decoraciones originales de Daniela” y es
que ella tenía una rara fascinación por decorar. Primero fueron pequeños
proyectos del jardín con material reciclable, luego fueron las uñas viendo
videos en Internet y finalmente cada cosa que llegaba a sus manos, ella sentía
que debía personalizarlo de alguna manera. Su sentido de la combinación de
colores y la armonía visual eran realmente increíbles, por lo que su abuelo la
inscribió en un curso para niños los sábados sobre reciclado y cuidado del
planeta.
Cuando llegó a sala de 5, Daniela sabía
muchas cosas, algunas por sus abuelos, otras por sus padres y muchas más
gracias a sus compañeros, maestras, la
tele e Internet. Sabía escribir su nombre en un renglón, copiar del pizarrón,
hacer collares con fideos pintados pero también sabía que con material
reciclado se podían hacer obras de arte (como las de un pintor que lo hacía
siempre con el mismo nene), y que los trabajitos que
ella había hecho en el jardín no sólo los tenía en la carpeta, sino que los
podía encontrar gracias a un código QR en cualquier celular, tableta o compu.
Es más, sus tíos que viven lejos la
felicitaron por uno que tenía muchos colores. Además, aprendió cómo tenía que
desbloquear el celular de su mamá para ver sus dibujitos preferidos y
obviamente, cómo hacer para llamar a su abuela.
Fue así como
en un parpadeo sus papás se dieron cuenta que el guardapolvo de colores del
jardín ya no lo comprarían más, porque comenzaría la primaria. Por suerte les
quedaba cerca de su casa una escuela que tenía fama de ser innovadora y a la
que muchos chicos deseaban ir. Si bien era una escuela pública fue una de las
primeras en desestructurar los espacios. Originalmente, era una escuela común
para la época, pero como la construyeron sobre un cauce natural, justo el año
en que nació Daniela, la tuvieron que arreglar demoliendo parte de la
estructura, y fue ahí, en el momento indicado, donde la directora junto con los
docente decidieron presentar un proyecto en donde con unos paneles podían
moverlos según la intención del momento. Como al Ministerio ésto le
significaban unos cuantos pesos de ahorro, aceptaron sin poner mayor
resistencia y fue el gran desafío para los primeros años.
Para cuando
la niña con apellido 2.0 llegó a la escuela, ya se habían aceitado algunos
mecanismos y otros recién se estaban comenzando a poner en práctica. Si bien
algunas materias eran comunes a las otras escuelas, en los primeros grados
(primer ciclo) se los agrupaban de diferentes maneras y por rincones de
interés. Sin duda esos docentes pudieron “vivir el Currículum” modificándolo
consensuadamente en pos de las necesidades y los gustos de los diferentes
grupos, estos docentes se preocupaban por tener la “capacidad
de ofrecer la mejor educación a la que todos los alumnos tienen derecho” como
sostenía Carlos Marcelo.
Fue ahí y en
esos años donde Dani encontró una amiga con la que compartió toda su vida: Juliana.
Ella era un año mayor que Dani, pero con los agrupamientos solían estar en
muchos momentos juntas. Cuando era la hora de trabajar con las computadoras de
la escuela siempre elegían la número 38 (era el número de la suerte de ambas) y
solían ponerse de acuerdo para trabajar y en el caso que alguna faltara habían
diseñado una “carpeta secreta” donde se dejaban mensajes. Ellas sabían que
Daniela era muy creativa y Juliana era menos soñadora y más práctica. Sin duda
era un grupo que como decían las seños “se complementaban”.
Las familias
de ambas se hicieron amigas luego de llevarlas y traerlas a todos lados juntas.
Y pronto comenzaron a desarrollarse en diferentes deportes, incluso Daniela
probó hacer natación pese a que la asustaba el agua con sólo
seguir a su amiga. Sin duda ambas se agendaron mutuamente apenas les entregaron
el celular en cuarto grado. Pero no vayan a pensar que se los compraron sus
papás, sino que fueron entregados en la escuela. Esos celulares ya venían con
un sistema de seguridad que inventaron en la UTN un grupo de estudiantes
especializados en campañas contra grooming. Eran dispositivos que permitían las
funciones de los celulares de los comienzos del 2020 (llamadas, agenda,
calculadora, etc.) más un control de las redes sociales y chats en base a
estadísticas que permitían asociar las preguntas y respuestas de los usuarios, sus
comportamientos habituales, así como también chequear los avisos de alerta de
los chicos en cuanto a diferentes problemáticas.
Además,
estos celulares estaban basados y pensados para brindarle a los estudiantes las
cuatro alfabetizaciones que se pensaban en esos tiempos: tecnológica,
informacional, comunicativa y multimedial. Fue sin duda un avance junto a “La
Nube Escolar” (sistema automático de bloqueo para cuando los celulares estaban
dentro de la escuela) y “El Universo en tus Manos” (programa especial de
información y entrega de Badges oficial para los trayectos complementarios)
para esos tiempos.
En el caso
de la escuela, los comenzó a utilizar para renovar lo que se conoció como el
Plan Conectar Igualdad, que había quedado muy desactualizado. No vamos a negar
que por más que se trataba de una escuela innovadora, no hubo resistencias.
Claro que la hubieron, había profesores que pensaron que los estudiantes ya no
los escucharían por estar jugando con las aplicaciones, otros que propusieron
dar las clases grabadas y disfrutar de unos días de vacaciones por adelantados
y otros lo vieron como una posibilidad de aprender y desarrollar nuevas teorías
de aprendizaje como fue el conectivismo (aunque hoy en día se la superó
ampliamente). Para sorpresa de muchos, los que siguieron la capacitación no
eran los más jóvenes, porque ellos pensaron que “se las sabían todas”. Grande
fue su sorpresa cuando para el cumpleaños de la escuela “esos profesores” con
unos cuantos años de antigüedad en el sistema presentaron con el programa hologramado
una parodia de la escuela “Moderna” de los años 2000; pero volviendo a los
celulares, cada chico recibía en el celular su identidad virtual, que lo
acompañaría por más de tres décadas. En el caso de la escuela donde asistían
Daniela y su amiga, ellas fueron de las primeras en hacer trabajos colaborativos
regionales con chicos primero de la Patagonia y luego con estudiantes de
Colombia y Uruguay. Y fue ahí donde comenzaron los desamores de Daniela…
Primero con Pedro, luego con Luis… Fueron años de pre-adolescencia donde todo
parecía derrumbarse mediante confusiones en las nuevas “realidades sociales”,
sin duda había sido más fácil la época de sus padres donde con algunos emojis y
con un dedito levantado en señal de “me gusta” no se prestaba a tantas
confusiones.
Nuestra niña
Daniela siguió creciendo y la tecnología alrededor de ella también. Sus padres
poco a poco volvieron a sacar de las cajas los objetos de decoración que años
antes habían guardado por seguridad, y ahora el tema en sus conversaciones era
sobre la seguridad informática para adolescentes.
Pudo hacer
su ingreso al secundario utilizando lo que en ese momento de llamó “realities
test” estando de vacaciones con sus abuelos y fueron tomados en cuenta los
aprendizajes ubicuos que había realizado años atrás.
Y fue así
como en el año 2030 comenzó el secundario. Sus intereses creativos la llevaron
por caminos de la educación formal y de trayecto complementario (antes llamada
educación no formal). Todos los años de secundaria fue destacada por la
cantidad de créditos que logró en el sitio “Argentina un país mejor si
reciclamos” y en “Construcciones ecológicas creativas”. Sin duda ella creció y
también sus gustos e intereses.
La relación
por esos años con sus profesores fue muy distinta a la que habían tenido sus
padres. A ellos les costó entender las nuevas configuraciones de comunicación,
sin horarios y virtual por momentos, pero cuando vieron que Dani solía tener
tareas y que las hacía mediante realidad virtual, hasta ellos quisieron participar
de algunas propuestas junto con los padres de Juliana. Sin duda fue un cambio
muy grande para ellos ver cómo los chicos podían hacer sus propios trayectos y
cómo podían experimentar tanto en un campamento con fogón y guitarra como
visitando un museo de un lugar en el mundo que nunca habían conocido a través
de la realidad virtual. Incluso para fin de año fueron los propios alumnos del
trayecto de robótica y de realidad virtual los que organizaron la fiesta de
egresados temática en la Isla de Pascua.
Pero
seguramente se estén preguntando en qué se basó el éxito en la vida de Daniela,
y si bien tuvo éxito también en su vida personal, si nos centramos en el
carácter profesional, Daniela fue quien inventó (y luego dirigió) el primer
sitio de aprendizaje ubicuo sin límites de edad ni de nacionalidad con
traducción instantánea reconocido en todo el mundo y que entrega las primeras
Badges de validez extra planetaria, ya que su principal proyecto se basó en la
construcción de viviendas autofinanciables construidas con deshechos no
renovables. Por supuesto quien se ocupó de todos los vericuetos legales fue su
amiga de la infancia Juliana, quien ahora es una de las primeras abogadas
especializadas en derecho extraplanetario. Gracias a ellas (dos niñas de una
ciudad del Sur) le dieron a la Argentina la suficiente solvencia económica para
poder posicionar a Latinoamérica como la región responsable del no saqueo
cuando se puedan concretar los proyectos de población de otros espacios
universales. ¿Quién mejor que los latinoamericanos para entender lo que es el
saqueo de los “poderosos”?
Esperamos
poder seguir completando esta historia con los avances de la implementación de
los proyectos que se están desarrollando en diversas escuelas y universidades
del mundo y de manera simultánea y colaborativa.
BIBLIOGRAFÍA:
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Miope.
·
Gutiérrez, L. (2012). Conectivismo como
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https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4169414.pdf
·
Granados-Romero J, López-Fernández R,
Avello-Martínez R, Luna-Álvarez D, Luna-Álvarez E, Luna-Álvarez W. (2014). Las
tecnologías de la información y las comunicaciones, las del aprendizaje y del
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instrumentos de apoyo al docente de la universidad del siglo XXI. Medisur,
12(1):[aprox. 5 p.].Disponible en: http://www.medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/2751
·
Nick Burbules.
"El aprendizaje ubicuo y el futuro de la enseñanza"
·
Zapata-Ros, M. (2015). Teorías y modelos
sobre el aprendizaje en entornos conectados y ubicuos. Bases para un nuevo
modelo teórico a partir de una visión crítica del “conectivismo”, Education in
the Knowledge Society (EKS). Disponible: http://eprints.rclis.org/17463/
·
Cristóbal Cobo. "Aulas,
profesores y estudiantes del futuro"
https://www.youtube.com/watch?list=PL6IQJUXKOKWLDkXSM4qMKWE5bXBQITUth&v=fpzDcNaaQdk